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22 / 01 / 2008

Por qué los titulares sobre Torres vuelven a España

Sid Lowe. Periodista

 

Descanso en el Santiago Bernabéu. Real Madrid-Lazio. Último partido de la fase de grupos de la Champions League 07/08. 80.000 espectadores echan mano de sándwiches envasados, gigantes barras de pan acompañadas de jamón serrano y echan un trago a sus botas de vino. En lo alto, en lo más alto del estadio, las pantallas gigantes dibujan titulares sobre el resto de partidos de la jornada. Un delgado delantero vestido de rojo, rubio y de complexión atlética, supera a dos defensas y empuja con clase el balón al fondo de la red.

El de al lado dice “por todos los santos”. “¿Ha sido Fernando Torres?” y asiente pensativo. Tras una pausa añade: “espero que no nos toque en octavos de final”, todo con una mezcla de incredulidad y terror.

Torres ha sido reconocido desde hace mucho tiempo como uno de los grandes talentos del fútbol español, desde una edad muy temprana. Ha marcado 64 goles para las categorías inferiores del Atlético desde los 13 años y ha sido nombrando el mejor futbolista Sub-15 del país. También ha ganado los Campeonatos de Europa Sub-16 y Sub-19 marcando el gol decisivo en la final y siendo el máximo goleador en ambas ediciones.

Fue el máximo goleador del Atlético en todas y cada una de las temporadas que jugó en el Vicente Calderón, y sólo una vez en cinco temporadas otro jugador del club registró una mayor cifra de goles que él. Torres marcó 75 goles en 173 partidos, siendo en dos ocasiones máximo goleador nacional de la Liga y sin bajar nunca de diez goles. En las últimas cuatro temporadas, sólo Eto’o y David Villa marcaron más goles que él.

Aún mejor para la afición del Atlético era el hecho de que él fuera uno de ellos, un rojiblanco de nacimiento desde que su abuelo lo llevara al Calderón, y que ha resistido a los cantos de sirena de los mejores clubes, fiel a su equipo en las duras y las maduras.

El problema era que casi siempre se trataba de duras. Durante mucho tiempo el Atlético ha sido ‘el pupas’, el gafe. Un club en donde cada año la afición se dice a sí misma “este va a ser nuestro año” sólo para tener que aceptar después que, en realidad, este año no va ser su año. Sólo uno más para continuar inventado cada vez más peculiares, incluso ridículas formas de tropezar justo cuando parece que podría ser su año.

El Director Deportivo del Atlético, García Pitarch, admitió en una ocasión que “es increíble que Fernando esté todavía con nosotros”. Pero, mientras la afición creía en sus palabras, el delantero –capitán desde los 19 años, un fan del Club- se encontraba acérrimamente ligado al Club. De hecho, él era el Club.

Esto significa dos cosas. Por un lado, que los fracasos del Atlético se convertían en los fracasos de Torres, desasistido por el hecho de que una Prensa pro-madridista se carcajeaba con cada desplome del Atlético. Por otro lado, Torres estaba obligado a soportar casi toda la presión sobre sus hombros, dentro y fuera del campo. Cuando partió del Calderón, el jugador se quejó de que, durante mucho tiempo, él se vio obligado a cargar con mucha responsabilidad; que firmar por el Liverpool era tanto un privilegio como un “descanso”.

Había pocas dudas acerca del talento de Torres, pero para algunos también había llegado a tener algo de actor de comedia, gafado por algunos fallos increíbles y, sobre todo, por las debacles del Atlético, principalmente ante el Real Madrid. En diez partidos contra sus vecinos Torres sólo ha marcado un gol y su equipo nunca ganó; antes del Mundial ’06 el 80% de los participantes en una encuesta de Marca, muchos de ellos aficionados del Real Madrid sin duda alguna, pronosticaban que no entraría en el once de Luís Aragonés. Los aficionados del Real Madrid solían reírse de él y algunos medios se sentían a gusto con la broma. Ellos buscaban una rendición de los Atléticos, alegando a voces la estupidez de aquéllos que se atrevían a creer, de aquéllos que les decían: “esta vez Torres marcará, ya lo veréis”.

Y todavía aquí, en el Santiago Bernabéu, era un aficionado madridista el que decía que no quería encontrase a Torres en octavos de final, expresando su incredulidad a la vista del maravilloso gol que había marcado el joven madrileño. Al igual que los aficionados españoles se han sorprendido por el hecho de que lleva ya 17 goles esta temporada. Es claro que marcó goles para el Atlético, algunos también fantásticos, pero no fue tan prolífico como está demostrando en Anfield. La vuelta de la tortilla ha sido espectacular para ambos, Torres y sus críticos en España.

Torres se liberó al dejar atrás Madrid. Rafa Benítez tenía razón al pensar que el estancamiento de Torres era debido al estancamiento del Atlético. Como Torres admitió recientemente en FourFourTwo, había mucha gente del Atlético que se escondía tras él, demasiada responsabilidad para sus hombros. El juego en Inglaterra, añadió, le sienta como un guante. Es más rápido, más libre, más directo, las defensas dejan más espacios. No está llamado a participar en la construcción, sólo estar listo para acabar las jugadas. Su físico se adapta a la Premier. Le ha permitido convertirse en mejor jugador.

También ha permitido a los españoles admitir que es un jugador mejor. Al dejar el Atlético y fichar por el Liverpool, el ‘Spanish Liverpool’, él ha llegado a ser propiedad de todos, alabado por Atléticos y Madridistas por igual. Por su juego brillante, y por hacerlo en un club que no está sometido a los prejuicios que el Atlético, sin los estigmas provocados por una Prensa madridista, su éxito ha tenido una cálida bienvenida. “Torres”, dice el ex del Barcelona Julio Salinas, “está demostrando que es una super estrella”.

El caso es que tenía que demostrarlo. Y no hay duda de que lo ha hecho. Para aquéllos que le defendían, su éxito ayuda a la causa. “Los críticos tenían razón”, escribió Tomás Guasch para el diario AS en tono sarcástico, “Torres no tiene mucho de goleador”. Para los que no estaban seguros de él, su éxito ha sido una sorpresa bienvenida, prueba de que quizás el problema estaba en el Club, no en él.

Para la afición del Atlético ha sido especialmente gratificante porque ha llegado sin el amargor de la debacle en su equipo. Sin Torres, el resto de la plantilla ha dado un paso al frente y el equipo por fin remonta el vuelo. Todos salen ganando, Pero no sólo ellos. El éxito de Torres es el éxito de todos, una fuente de orgullo propio para todos. Es uno de los nuestros, haciendo las cosas bien por allí.

Los goles de Torres se exhiben en cada noticiero de cada canal de television. La crónicas del partido no son crónicas sino reportajes de Torres, e incluso han traducido su pseudónimo –El Niño- al ingles –Kid Torres-.

Las noticias sobre Torres llenan las páginas de los periódicos cada día, la cobertura televisiva de la Liga inglesa se ha convertido en la cobertura de Torres, incluso cuando –siendo sinceros- no debería ser así. La pasada semana, el canal de television pública TVE emitió el Liverpool-Middlesbrough en vez del Chelsea-Tottenham. “No disfrutamos mucho del partido”, reconoció el comentarista, “pero estoy seguro de que habrán disfrutado del fantástico gol de Torres”. 

Como un columnista comentó el día siguiente: “Torres ha demostrado que hizo lo correcto. De hecho, debió haber fichado antes por el Liverpool”

Anfield estará de acuerdo sin duda.


Columna de Sid Lowe para www.liverpoolfc.tv

 

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